Sábado Santo o Sábado de Gloria

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El Sábado Santo o Sábado de Gloria es el tercer día del Triduo Pascual, que concluye con las primeras Vísperas del Domingo de Resurrección culminando así para los cristianos la Semana Santa.

Sábado Santo o Sábado de Gloria

El día anterior se conmemoró el Viernes Santo con la pasión y muerte de Jesucristo. Hoy, sábado, los católicos estamos a la víspera del Domingo de Resurrección.

El sábado de Gloria, Jesucristo se encuentra con el Padre y es la conmemoración de Jesús en el sepulcro y su Descenso al Abismo. Una vez ha anochecido, tiene lugar la principal celebración cristiana del año: la Vigilia Pascual.

Este día, la Iglesia se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa. No se ofrece ningún sacramento con excepción de la confesión y la unción a los enfermos.

Durante el Sábado santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, su descenso a los infiernos y esperando en oración y ayuno su resurrección” (Circ 73).

El Sábado Santo o Sábado de Gloria también nos recuerda el bautismo, el renacimiento a la vida Cristiana.

La Iglesia Católica entera renueva sus promesas bautismales renunciando a Satanás a sus seducciones y a sus obras. Se bendice la pila bautismal o un recipiente en representación, y se recita la letanía de los Santos que nos une en oración con la Iglesia militante y triunfante.

En algunos países de América Latina se tiene la costumbre de arrojar agua entre personas recordando el sacramento del bautismo.

La Soledad de María

El Sábado Santo es un día de luto, pues se trata de un día de silencio, no hay celebración eucarística. En la Iglesia católica también se conmemora la Soledad de María después de llevar al sepulcro a Cristo, quedando en compañía del Apóstol Juan.

Durante el Sábado Santo, los católicos también rezan por la Virgen María como Nuestra Señora de la Soledad, y reflexionan sobre el dolor que debió haber sentido por la pérdida de su hijo.

Hoy nos acercamos al cenáculo a contemplar a María en su soledad para coger fuerzas para llevar nuestro sufrimiento, nuestra cruz de cada día y ser personas de fe y esperanza.