Martes Santo

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El Martes Santo es el tercer día de la Semana Santa. Este día, el Martes Santo, Jesucristo anuncia la traición de Judas y la negación de Pedro.

Martes Santo

Explicar el Martes Santo es complicado: En un sólo día, Jesús simultáneamente condenaría a las autoridades religiosas al mismo tiempo que confirmaba Su deidad.

Este día, Jesucristo, acude al Templo por el camino tantas veces recorrido. Los rostros alegres de los que antes le acompañaban, hoy están serios; ya no hay vítores de los acampados alrededor de Jerusalén, ni en la misma ciudad.

Aún así, muchos quieren oír y ver al Maestro, al Hijo de David, al que resucitó a Lázaro, al que se ha proclamado Hijo del Padre eterno. Este día todos los grupos que se oponen a Jesús se van a unir y emplear sus armas dialécticas para destruirle.

Jesucristo no está nervioso porque sabe que es una excelente oportunidad para dejar claras muchas cosas en este día. Este día será de mucha luz para los de mente y corazón abiertos.

Lo terrenal y lo espiritual

De acuerdo con el Evangelio, Jesús es puesto a prueba para encontrar alguna inconsistencia o contradicción. Por eso plantean una cuestión que les parece imposible de resolver favorablemente: “Dinos, por tanto, qué te parece: ¿es lícito dar tributo al César, o no?”.

¿Por qué me tentáis, hipócritas? Enseñadme la moneda del tributo. Y ellos le mostraron un denario. Jesús les preguntó: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? Le respondieron: Del César. Entonces les dijo: Dad, pues, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”(Mt).

Consciente de su hipocresía, Jesús le recordó a los Fariseos y a los herodianos que una esfera de la autoridad le pertenece a Dios, por lo tanto, el hombre tiene responsabilidades terranales como espirituales.

Este Martes Santo sirve de marco para tener 3 cosas en cuenta:

  • La deidad de Jesús
  • El poder de Jesús
  • Mantenerse preparados