Descubrir a Dios en cada momento de la vida

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Sin la fe en Dios, el hombre de hoy es incapaz de comprender la muerte, el dolor, la soledad, la enfermedad, etc.; así, nuestra cultura queda sobrecogida por el temor, generando patologías personales y colectivas.

Actualmente el mundo tiene más necesidad que nunca de redescubrir el sentido de la vida y las miles de situaciones que pasa, de aquí el sentido de la acción de Dios. Fuera de su acción, nuestra cultura, nacida para exaltar al hombre y su dignidad, se transforma paradójicamente en una cultura de inseguridades, miedos y muerte; por este motivo, sin el horizonte de Dios, se encuentra como prisionera del mundo, sobrecogida por el miedo, y genera, por desgracia, muchas enfermedades personales y colectivas, como las que hoy nos toca observar.

Se trata de una constatación que el mismo apóstol San Pablo hace en su primera Carta a los Corintios: “Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana…”. Si no tenemos nuestra mirada en Dios y en su paso por nuestra vida, somos los más desdichados, los más inseguros y fracasaremos.

¿Alguna vez te has sentado por allí y de repente sientes deseos de hacer algo agradable por alguien?

Ése es Dios, que te habla a través del Espíritu Santo.

¿Alguna vez te has sentido derrotado y nadie parece estar alrededor tuyo para hablarte?

Ése es Dios. Él quiere hablar contigo.

¿Alguna vez has estado pensando en alguien a quien amas y no has visto por largo tiempo y de pronto  recibes una llamada de esa persona o te encuentras con ella?

Ése es Dios. No existe la coincidencia.

¿Alguna vez has recibido algo maravilloso que ni siquiera pediste?

Ése es Dios, que conoce los secretos de tu corazón.

¿Alguna vez has estado en una situación problemática y no tenías indicios de cómo se iba a resolver y de pronto todo queda resuelto sin darte cuenta?

Ése es Dios, que toma nuestros problemas en sus manos y les da solución.

¿Alguna vez has sentido una inmensa tristeza en el alma y al día siguiente la tristeza ha pasado?

Ése es Dios, que te dio un abrazo de consuelo y te dijo palabras dulces.

¿Alguna vez te has sentido tan cansado de todo, al grado de querer morir y de pronto un día sientes que tienes la suficiente fuerza para continuar?

Ése es Dios, que te cargó en sus brazos para darte descanso.

Todo es tan sencillo como ponerse en las manos de Dios. No dejes de palpar ese paso de Dios, no dejes de ver a Dios en las diversas situaciones que te toca enfrentar; efectivamente…Ése es Dios.