
Padres obedientes, hijos tiranos. Así se tituló un libro publicado hace algún tiempo. “Ahora los papás somos obedientes, ya que cuando éramos pequeños obedecíamos a nuestros padres y ahora que so- mos padres obedecemos a nuestros hijos”, comenta Jesús Amaya Guerra, profesor de Humanidades del RC.
Los hábitos de la autodisciplina. Consecuencia del anterior, este nuevo libro, La rebelión de los jóvenes, está basado en Las aven- turas de Pinocho. “En esta obra literaria, Geppetto comete varios errores en la educación de su hijo Pinocho. Y uno de los errores más decisivos es haber hecho a Pinocho con déficit de Pepe Gri- llo”, explica el autor. ¿Y quién es Pepe Grillo? Pues, la conciencia de Pinocho, quien le instruía sobre lo bueno y lo malo, qué hacer y no hacer. “Por esa falta de conciencia, Pinocho cometió tantos errores”.
Decálogo de un delincuente
¿Quiere usted que su hijo sea delincuente? Siga estas diez reglas, compiladas por Emilio Calatayud, juez de menores de España.
1. Comience desde la infancia dándole todo lo que pida (sentirá que el mundo le pertenece).
2. No le dé ninguna educación espiritual (se desarrollará sin un sentido significativo de vida).
3. Ríase de sus tonterías, groserías y tonos desafiantes (crecerá sin respeto ni autoridad).
4. Recoja todo lo que deja tirado, libros, revistas, zapatos (ese desorden reflejará su caos interno y falta de responsabilidad).
5. No lo regañe nunca ni le diga que algo está mal por miedo a traumarlo (tampoco entenderá las
reglas sociales y pretenderá romperlas a su antojo).
6. Deje que lea y vea todo lo que caiga en sus manos (su mente se ahogará en la basura).
7. Discuta y pelee enfrente de sus hijos y, sobre todo, insulte a su pareja (él también tendrá siempre una razón para insultar a todo mundo).
8. Déle todo el dinero que quiera gastar (creerá que el trabajo no es necesario).
9. Satisfaga todos sus apetitos, comodidades y placeres (carecerá de la capacidad de vivir con pequeñas privaciones y se frustrará a cada rato).
10. Concédale siempre la razón y póngase de su parte y no de los adultos (pretenderá imponerse en todo y a todos).
Hijos íntegros y felices. En estos tiempos, los hijos requieren más de los padres. Con todo respeto y firmeza, hay que decirles no y advertirles de las consecuencias. “No so- mos amigos de nuestros hijos, somos padres”, concluye este educador. Unos padres firmes y respetuosos son imprescindibles para que los hijos crezcan íntegros y felices.