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¿Futuro lleno de esperanza?

20120124-1343

 

// Por Carlos Otero “Manito”

Es común escuchar entre los adultos y personas de edad avanzada “que los tiempos que hoy vivimos ya no son los de antes” y que los jóvenes de hoy tienen demasiadas tentaciones que los distraen tanto, que fácilmente escuchamos finales trágicos de soledad, suicidio y perdición.

 

Es una realidad que la sociedad en la que hoy vivimos ya no es ni siquiera la de hace 10 años y que el mundo evoluciona, los criterios que nos regulan se han hecho mas laxos, las modas ya no solo son de ropa o accesorios, sino de conductas y cultura, y los medios de comunicación han tenido un efecto estratégico en el mundo que hoy nos toca vivir. Hoy nuestros niños y jóvenes enfrentan un gran reto en cada día de vida y ese reto es el de “ser ellos mismos”. Hoy, la sociedad nos obliga, de alguna forma, a hacernos ver que es mejor “parecer iguales” y no sobresalir, en vez de ser “único” y respetar tus valores y modelo de vida. Para un joven que define cada día su identidad propia, resulta difícil ser independiente del “patrón común de conducta”, pues muchas veces esa independencia conlleva el castigo, bulling o aislamiento de los “grupos populares”.
Si el presente de nuestra juventud es así, nos podemos preguntar: ¿qué futuro le espera a nuestro mundo con jóvenes que sufren por ser ellos mismos? Los jóvenes de hoy son el futuro de nuestra generación. Son jóvenes mucho más preparados que los de hace 10 y 20 años, traen en su sangre el uso de la tecnología, hablan más idiomas y han viajado o muy seguramente vivirán una experiencia en el extranjero de estudios o trabajo, que sus papás ni siquiera imaginaron cuando ellos tenían su edad. Son también jóvenes mucho más sensibles y conscientes del dolor que aqueja a nuestro mundo. Muchos han vivido experiencias de voluntariado, han cooperado en algún servicio social o misión médica o de evangelización. En pocas palabras, “han conocido la cara humana del sufrimiento” en persona y no por historias contadas por un tercero o un libro sobre la hambruna en África o India.

 

Son estos nuestros jóvenes que hoy buscan alimentar su cuerpo con el deporte, representando a un equipo o institución en competencias, y que nutren su espíritu en retiros, talleres o congresos masivos donde encuentran jóvenes con ideales similares a los de ellos, con sueños en común y con proyectos de transformación y cambio en nuestra sociedad.

Hoy, nuestros jóvenes necesitan de adultos que tengan mas alegría y menos “autoridades” que disfruten recalcarles los “errores” que están expuestos a cometer todos los días. En vez de esto, los adultos han de buscar reforzarles los aciertos que logran en su vida. Hoy, los jóvenes requieren de adultos que decidan participar y acompañarlos, más que criticar y aislarse de las “buenas intenciones” que podrían cambiar su mundo y sociedad.

 

Hoy, los jóvenes necesitan el ejemplo de adultos que abran su mente y corazón a creer, en las personas que forman la sociedad, en las instituciones que son juzgadas de forma superficial por el mal ejemplo de unos cuantos, en los sueños de millones de jóvenes que rompen sus esquemas mentales y los de los adultos o instituciones que los “limitan” a innovar, emprender y crear nuevos proyectos o negocios de impacto social.

Hoy, todos necesitamos creer y soñar mucho más en nuestra misión, en lo temporal y pasajero de la vida, hasta que llegue el viaje eterno. Conscientes de que el tiempo no es el que “vuela”, sino nosotros los que “volamos”, cada día debemos priorizar lo importante y el sentido de por qué y para qué me he levantado cada día.

En los jóvenes hay la esperanza de un mundo mejor, de una sociedad más justa y más viva por el amor, más abierta a la unión de grupos y religiones que a la separación de estos sin razón.

Esos son nuestros jóvenes y esos somos los adultos que salimos a “escena” cada mañana para crear un presente mejor y un futuro lleno de luz, esperanza y amor.

Comentarios a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Facebook: Manito conferencista